lunes, 28 de febrero de 2011

Los 18. ¡Menudo año…!

Empezó como suelen hacerlo todos mis cumpleaños: con sorpresas, añoranzas, deseos, recuerdos, felicitaciones, ausencias y planes de futuro.
Aún recuerdo los regalos del año pasado cuando abro ahora los de éste; distintos papeles, distintas personas (en ocasiones), la misma ilusión siempre al rasgar los envoltorios. El año pasado mis dos mejores amigos de entonces se decantaron por regalarme un libro de Moccia y el Cd de Britney, mientras que un duende rubio me sorprendió con una carta y un dibujo, otra persona con una sonrisa y una abrazo me hizo la mujer más feliz del mundo.
Eran otros tiempos. Algunas personas se fueron, otras llegaron y algunos siguen ahí desde entonces.
Es imposible resumir el año más importante de mi vida en unas frases…. Así que intentaré ser breve. En estos 365 días…
Viví mi primer año como adulta…o al menos como mayor de edad.
Lloré en Santa Cata, aunque también reí.
Me confesé antes la chica que, con el tiempo, resultaría ser más que una amiga.
Me atracaron. Aunque al menos en buena compañía.
Me enamoré…dos veces… y una salió (y sale) bien.
Aprobé selectividad y dije adiós, con cierto e increíble pesar (quién me lo iba a decir hace unos años?), al instituto.
Escribí un libro CASI entero. http://redroom17.blogspot.com/ y cree el otro blog.
San Juan corriendo por la arena con Pam.
Fui a Tenerife.
Me enganché a glee. http://www.youtube.com/watch?v=Xp7ARm2Lwdo
España ganó el mundial y lo celebré con mi madre y mi hermano en las calles repletas de Tenerife. Ver a mi madre gritarle al árbitro en la sala de un hotel, entre un montón de guiris…no tiene precio.
Me despedí de Darena, no sin antes sufrir de lo lindo. Pero conseguí salvar una amistad.
Encontré a Wendy.
Y me acerqué más aún a Alan.
Por primera vez hice planes de futuro realmente serios con alguien.
Viví el mejor verano que recuerdo: fiesta, tiempo libre, carabás, peñas, borracheras, sol, atracciones, ELLA, comidas en la aldea en familia… Incluso di mi primer beso a una chica. Un juego. Divertido, fugaz, en cierta forma buscado. Pero ahora sé que debería haber esperado a que fuera con Wendy.
Afronté el 6 de Agosto, que me pilló por sorpresa. ¿Cómo decirles a tus padres algo que sabes que cambia tu vida y que puede afectarles? No hubo tiempo de pensarlo, los acontecimientos se sucedieron, y de pronto me encontré pensando: I’m coming out. Decepciones y sorpresas para bien. Pero al final todo fue para mejor.
Y llegó septiembre… Mudanzas, despedidas y cierto miedo ante lo nuevo: la uni. Esperiencia traumática ver Toy Story 3 a pocos días de irse.
Nuevas caras, nuevas conversaciones, nueva ciudad y nueva rutina. La vida había cambiado, aún no sé si para bien.
Eché de menos a los que no viven aquí…intensamente y con frecuencia (Mamá, Papá, Álex, W), pero aprendí a pasarlo bien a pesar de ello.
Conocí nuevos sitios que se hicieron NUESTROS (hola pam =)).
Y aprendí que el mejor momento del mundo es ese en el que vuelvo a casa con la maleta llena de momentos vividos por la semana y abrazo a mi madre y a mi hermano antes de disponerme a abrirla y compartir con ellos su interior.
Nadie ha creado más polémica durante este tiempo que Lady gaga, ni me ha hecho bailar tanto:
http://www.youtube.com/watch?v=wV1FrqwZyKw
Fue el año de la madurez…en muchos sentidos. Pero también el de la sana locura juvenil e ilusión infantil.
Cometí errores, alguno demasiado grande, sobre todo por la persona a la que hice daño. Aunque, creo, que también tuve aciertos.
El año de “Speak Now”, Cd de Taylor swift que incluye 3 canciones que recordaré de forma especial, siempre: “Back to december” por esos errores que cometí y desearía poder enmendar, “Never grow up” por lo que el propio título dice y por el momento en que la compartí con Pam el sábado y “Long live” porque es simplemente increíble… y porque no hay estrofa que me haga llorar más que ésta:
And you take a moment
Promise me this:
That you'll stand by me forever
But if God forbid fate should step in
And force us into a goodbye
If you have children someday
When they point to the pictures
Please tell them my name
Tell them how the crowds went wild
Tell them how I hope they shine

Fiesta en la aldea de Pam: mario car, bebida, risas, besos y una noche que se mezcló con la perfecta madrugada.

Un susto familiar, de alguien que además ocupa un espacio preferente en mi corazón.

Un gran fin de año. Y un gran comienzo, al lado de aquellos con los que sabía que pasaría el resto de los meses.
Y llegó enero, y con él los finales. Tensión. Dudas. Cafés, Burn y horas de estrés. Y ¡pum! Lo peor había pasado. Tocaba esperar.
Enero acabó de la misma forma que empezó febrero, conmigo mirando la pantalla del móvil cada hora punta, esperando a uscnotas. Pero, finalmente, todo bien. Por ahora iba limpia a Julio.
Fue el primer año de una vida (como periodista, si Dios quiere).
Febrero transcurrió con un raro San Valentín, el comienzo de un nuevo cuatrimestre y acababa con el cumple de mi mejor amigo, al que tengo que agradecer un año de plena dedicación, al que mi madre adora y con el que, algún día, iré a California… aunque probablemente aún no sea este año.
Cumplí 4 meses, casi 5 de relación…. Iba a decir estable pero…. Ambas sabemos que no es la palabra que mejor nos define… así que lo dejaré en relación que me hace plenamente feliz.
Salí prácticamente todos los sábados que me mantenía en pie, y algún que otro jueves (miércoles, martes, viernes…al final el día empezó a dar igual xD) Y éste último sábado se resume en:
http://cartasaneverland.blogspot.com/2011/02/noche-de-sorpresas.html
Solo puedo dar las gracias a todo el que compartió, de una u otra forma, alguna parte de éste camino. Y esperar que los 19 sean, al menos, la mitad de buenos que los 18. Doy las gracias de nuevo por todos los regalos, especialmente por el de mi hermano, un sin fi nde recuerdos desde pequeños hasta hoy; el de Pam, una recopilación de canciones y de momentos; el de W, la esperanza y, sobre todo, el de mis pas, que me dieron el mejor regalo de todos, la vida.

domingo, 27 de febrero de 2011

Noche de sorpresas

Puedes hacer mil planes sobre una noche, imaginarla una y otra vez en tu cabeza pensando en cada pequeño detalle posible de lo que crees que sucederá, recreándote en ellos… y al final, lo más probable es que casi nada sea como lo habías imaginado. Y tal vez en eso consista la vida en el fondo, en una sucesión de sorpresas y momentos inesperados, de decepciones y alegrías; tal vez nuestro porvenir en ésta dependa tan solo de nuestra capacidad para adaptarnos a lo que no vimos venir, a lo que nos pilló por sorpresa.
Y en general esa noche fue una sorpresa tras otra: empezando por una llamada a las 6 y pico de la tarde, que me invitaba a dejarme la garganta (ya perjudicada) jugando a la wii a interpretar los éxitos de nuestra serie preferida…. Noche que incluía fuegos artificiales, besos fugaces, un tour por mi habitación con invitados estelares, paseos de la mano con mi gbff, alcohol y más alcohol, flirteos de diversos hombres tanto con él como conmigo (¡¡no juego en vuestro equipo!!)… y que acabó, probablemente, con la mayor sorpresa de todas.
No sé él, pero yo a lo largo de la noche en algunos instantes me sentí un poco como en esa frase de Take That: “expendable soldiers, smiling at anything”. Pero ese es un sentimiento que apareció en mi vida hace mucho tiempo… y que últimamente creía haber superado. A veces se nos olvida que hay ciertos sentimientos, ciertas sensaciones, que nos acompañaran eternamente, no de forma permanente, pero sí en ciertos instantes. Y ese era uno de ellos.
Empezó siendo una noche de protagonismo compartido, entre él, que esa madrugada ya estaba de cumple, y yo, que no cruzo al umbral de los 19 hasta el martes. Y terminó siendo una noche de compartirlo todo él y yo. Y qué razón tenía, si no fuera por el sexo, seríamos perfectos el uno para el otro; lo que entonces no le dije y me viene ahora a la mente, es que tal vez nuestra perfección resida precisamente en eso, en que ningún sentimiento confuso y ninguna rabieta de celos perjudicarán nuestra relación.
Como escritora que intenta buscar un final para su libro he de decir que, a veces, la vida al igual que los libros te ofrece finales que nunca habías previsto. No esperaba acabar allí a las tres de la mañana, no esperaba rememorar nuestro último año de instituto y no esperaba que cierta(s) persona(s) no estuviera(n) con nosotros en ese final… pero tal vez incluso fue mejor así, más íntimo, más memorable, más entre él y yo. Espero que se lo pasara también como yo.

Salí de casa esa noche decidida a divertirme, independientemente de los contratiempos que se me fueran presentando. Y no fue un propósito fácil de seguir a veces, sobre todo porque como le dije a él ayer, hay ciertas personas de las que nunca te esperas decepciones y cuando llegan duelen más que las que otros te puedan causar. Pero también hay quien nos sorprendió para bien (creo que en esto ambos estaremos de acuerdo).
Cuando, cansados de un sitio en el que no queríamos estar, salimos de aquel pub, prácticamente fuimos de forma automática a la alameda, tal vez por experiencias pasadas que yo ni recuerdo, tal vez porque todo estaba predestinado a suceder así. Y de hecho, era demasiado irónico. Él y yo, en una noche importante como aquella, solos, delante de nuestro viejo instituto y algo piripis. Hay cierta parte que omitiré (espero que sepa de cuál hablo) pero que ahora que la analizo también tuvo cierto sentido, fue un poco como decirle al insti: jódete! Te he dejado atrás. O yo así lo sentí.
En fin, el caso es que nos sentamos y en algún momento se le ocurrió la brillante y recurrida idea de poner música, para ambientar, para darle vidilla al momento…. Pero se equivocó al escoger. Taylor Swift, por mucho que nos guste, no casa con juerga de sábado…. Y además, tocó nuestro punto débil al elegir la canción, acentuado por el transcurso de la noche, por nuestro estado emocional últimamente y por el alcohol. Apoyó la cabeza en mi pecho mientras yo le acariciaba la espalda y “Never grow up” empezó a sonar. Recuerdo que le dije, como previo aviso: tengo ganas de llorar. Y que asintió con la cabeza compartiendo el sentimiento. Y no sé quién empezó antes o cuál de los dos se dio cuenta en primer lugar de que el otro lloraba, pero de pronto ahí estábamos, ambos llorando… sin demasiado dramatismo, de forma calmada, como algo natural, tal vez hasta necesario ayer. Una frase me vino a la cabeza. Creo no haberla escuchado o leído en ninguna parte, así que supongo que fue la inspiración del momento. Y mientras alguna que otra lágrima mía caía sobre su pelo negro le dije: “Éste es el mejor final triste que podía haber imaginado”. Y aunque me encanta la frase, no sabía hasta qué punto estaba equivocada, porque lo pasé realmente bien después, porque esas dos horas solos allí serán algo que creo que nunca olvidaré.
No sé muy bien por qué lloraba él. Tampoco estoy del todo segura de por qué lo hacía yo. Pero a penas hablamos de ello, y no nos hizo falta, compartimos el silencio de una noche de febrero.
Hasta que se me ocurrió hacer una observación que no venía a cuento en absoluto; habían cambiado las farolas de enfrente del Valle. Gran dato sí señor (blame it on the alcohol). Y él, con sus aires de amigo buenazo, y caballero perfecto que cualquier mujer debería desear tener a pesar de que no pueda conseguirlo (él tampoco juega en vuestro equipo chicas), contestó: “Yo te seguiré queriendo…aunque cambien las farolas”. Y no supe si reír, llorar, abrazarle, decirle que nos fuéramos a casa, ir a pedir más chupitos o culpar al exceso de éstos.
Para acabar con el climax pesimista y algo deprimente decidió cambiar el motivo por el que se elegía la canción que sonaba: sí era bailable y más o menos nos sabíamos la letra, se ponía. Y así fue como se sucedieron canciones tan diversas como “Bad Romance”, “I need you now”, “Somebody to love”, “Gives you hell”, “Ciega sordomuda” y un largo etc. Las bailamos y cantamos a todo pulmón, en una alameda vacía en la que casi el único ruido era nuestra vida. Tuvimos algún que otro espectador involuntario que pasaba por allí, pero también nos daba igual…total pensarían que estábamos borrachos (y no sé él, pero yo aún no lo estaba lo bastante y por una vez tampoco me importó o pasé vergüenza).
Dos horas más tarde, cansados (física, mental y vocalmente) y a punto de dormirnos en uno de los bancos de piedra, decidimos marcharnos a casa. Eran las cinco am; una buena hora. Me agarró del brazo y nos dirigimos a mi portal.
Una vez allí saqué las llaves del bolso y abrí. Me giré en el umbral para despedirme, como siempre. Él me abrazó y, sin más, de forma espontánea me susurró al oído: “I had the time of my life…”
Y al unísono completamos la frase: “…fighting dragons with you”

Fue la despedida perfecta para una noche imborrable. Long live.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Buenas noches

Duerme bien, mi bella Wendy.

Mañana te espera un día nuevo.

El mundo entero descansa ahora.

sábado, 12 de febrero de 2011

El comienzo

(escrito hace años)
Hoy he tenido un sueño extraño.
Pero lo más extraño es que seguía dándole vueltas, sin poder parar, durante todo el día. Supongo que es más fácil pensar en ello cuando no es real, cuando es solo un sueño.
¿Significan algo los sueños? ¿Se producen como respuesta a un estímulo de nuestro subconsciente o son solo casualidad?
Me asustó pensar que pese a lo raro del sueño y que al principio me sorprendió, fui más feliz en él que en el resto de mi vida.
He deseado tanto conocer la verdad, que ahora que cada día que pasa estoy más cerca de ella, no sé lo que haré cuando lo sepa.
Ll evo tanto tiempo deseando ser libre y guiarme siempre por mis sentimientos que olvidé, por un instante, por qué quería serlo.
¿Y si el sueño no es tan raro? ¿Y si es mi voz interior gritándome que abra los ojos y no baje los brazos? ¿Y si es un aviso de mi vida futura? ¿Podré, como en el sueño, dejarme llevar y ser feliz sin importarme lo que piensen los demás? ¿Estaré algún día a la altura de mis sueños?

miércoles, 9 de febrero de 2011

Menta

Cogí el cepillo verde de la taza del mismo color, cuidadosamente conjuntado por mi madre antes de mi traslado a Santiago; y empecé a lavarme los dientes.

Tal vez fue el sabor a menta en mi boca, no lo sé, pero me acordé de aquel día. Sí, ese en el que te piqué en la tienda amenazándote con que iba a comprar los chicles de menta y tú, orgullosa, me desafiaste con aire ausente y fingiendo que francamente te importaba un bledo. Aún recuerdo tus palabras: "compra lo que quieras". A lo que yo equiparandome a ti en chulería contesté: "Pues vale". Y, simplemente por hacerte rabiar, los compré.

Aún recuerdo que después te arrepentiste, al llegar al parque, e intestaste echarme la culpa a mí cuando ambas sabíamos, en el fondo, que todo se debía a tu cabezonería. Pero en fin, es otra cosa más de las que odio y amo de ti, al mismo tiempo.
Y luego me acordé de como te apartabas costantemente quejándote y como, a pesar de todo, la menta no te impidió actuar según lo que sentías aquel día.

Y me eché a reír, por la situación en general y por nosotras, porque en el fondo somos como dos niñas pequeñas... aunque nos cueste reconocerlo; orgullosas, caprichosas, frágiles, inestables, protectoras... pero al mismo tiempo tenemos también todo lo bueno propio de la infancia: la ilusión,la diversión, la pureza, las ganas de soñar y, en definitiva, de vivir.

Y supe que siempre que estuviera triste recurriría a ese recuerdo y que, milagrosamente, una sonrisa aparecería en mi cara.

domingo, 6 de febrero de 2011

Jueves 3. Febrero. Goodbye my lover.

Estoy en uno de esos sitios a los que quería traerte. Supongo que ya no lo haré.

Son las 17:29 y el sol, entre nubes, me da por la espalda. Estoy en un banco apartado. Nadie me ve. Me siento invisible por un rato. Y me gusta.
De pronto algo interrumpe mis pensamientos sobre ti. Me llama mi ma y le cuento mi dia. Hablamos de las clases y del abuelo. Me despido con ganas de verla mañana.

El banco está rodeado de árboles y el suelo está completamente lleno de hojas secas de otoño. Vi alguna caer hace un rato de un árbol y volar por el aire.
Siempre quise saber qué se siente al volar.

Suena I dreamed a dream, la versión de glee. ¡Cuánto te di el coñazo con videos de esa serie hasta que conseguí que te gustara!
¿Qué? En mis sueños te gustaba... y compartías mi emoción y me abrazabas cuando lloraba viéndola y bailabas conmigo las canciones... Sueños, que estúpidos y perfectos son a veces.
Now life has kill te dream I dreamed

Lo siento, no puedo evitarlo, lo haré sólo una vez más. Luego prometo no volver a pasarte canciones de Glee, pero es que tú no lo entiendes, ésta es distinta, me llega de forma especial, sobre todo una frase; y con ella me despido:
And still I dream she'll come to me, that we will live the years together. But there are dreams that canot be

viernes, 4 de febrero de 2011

I guess

- Grazie Mille
- ¿Por qué?
- Por haber formado parte de mi vida.
- ¿Y con eso te conformas?
- Supongo que es lo que me queda.