viernes, 8 de abril de 2011

Cómo me enfrenté a la realidad

Como escuché en “Cómo conocí a vuestra madre”: “Chicos, la vida está llena de grandes momentos románticos que son los que hacen que merezca la pena vivir. Pero hay un problema: esos momentos pasan e, inmediatamente después, acechando a la vuelta de la esquina, nos espera una vieja, peluda y cruel llamada realidad.”
De modo que en 2011, la noche del ocho de abril, la realidad era el enemigo. Cuando te peleas con tu ex (que resulta ser también tu mejor amiga) y esta no hace nada por arreglarlo tras un día sin hablar, chocas con la realidad. Cuando te afecta en exceso casi todo lo que pasa, por pequeño y tonto que sea, chocas con la realidad. Cuando tu mejor amigo parece estar siempre mal, incluso cuando está contigo, y no te cuenta por qué, chocas con la realidad.
Yo hoy me enfrento a todo ello.
Pero tal vez era necesario que todo se desencadenase de este modo para comprender que la vida no dura para siempre, que si los que están a tu alrededor se empeñan en estar mal o en no disfrutar o en no arreglar las cosas, allá ellos. Tal vez llega un momento en que tienes que aprender a distinguir tu vida de la de los que te rodean… no es lo mismo, no hay por qué mezclarlo.
Ayer con unas amigas, de cañas por Santiago, en un pub con la música perfecta para mí, no necesitaba más para sonreír. Y es que es así de simple: si quieres a alguien luchas con uñas y dientes por estar a su lado, por no fallarle y por hacerle feliz; si no tienes un problema serio no hay razón para estar siempre descontento, todos tenemos un día malo, pero no tiene por qué ser un día eterno; si no te gusta tu vida, haz algo por cambiarla, y sino, no te quejes joder.
Así que no, mañana no me quedaré en casa, no cogeré el móvil para mandar ese mensaje que esta vez no debería mandar yo y no dejaré que me contagien esa infelicidad generalizada, ese cansancio de una vida a penas a medio vivir, esa tontería innecesaria de quien no aprecia lo que tiene.
Por tanto, si chocar con mi realidad me sirve para llegar a todas esas conclusiones; bienvenida realidad.

4 comentarios:

  1. bienvenida realidad.
    (nadie te tiene que querer tanto como tú misma, porque nadie luchará por tu felicidad tanto como tú)

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  2. Bendita realidad, es lo único que tenemos y debemos aprender a apreciarla, aunque a veces sea difícil.
    Yo también pasé por la época en que mi vida parecía incompleta sin mis amigos en ella, en que no sabía cómo estar solo, en que me dejaba contagiar por los problemas de mis amigos, incluso los problemas más tontos y los inventados. Ahora ya no es así, eso se pasa, con el tiempo aprendes a ser tú, y no tú y tus amigos.
    Y tienes razón, si la gente quiere estar amargada, que lo esté, pero tú no tienes que estarlo con ellos.
    Un beso!

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