Sin palabras es como me quedé yo ayer. Sin palabras es la única respuesta que consigo a un último intento desesperado por mi parte de que lo comprenda, de que entienda que lo importante no fue lo de ayer sino lo que hay detrás de lo de ayer, que se dé cuenta de que nada tiene sentido si no confía en mí. Sin palabras. Daño gratuito y sin solicitud previa. Alejamiento en los momentos más difíciles.
Pero tal vez sea mejor así, quizás deba aislarme del mundo en este momento y comprender por mí misma que los sueños a veces no se hacen realidad. Tal vez deba contemplar como Peter Pan alza el vuelo tras despedirse de Wendy en la ventana, iniciando su regreso a Neverland.
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