lunes, 17 de enero de 2011

Wendy?

- Tal vez me confundí de nombre.
- ¿Qué?
- Wendy…. Tal vez me equivoqué… Ahora lo pienso y creo que es al revés; tú siempre fuiste Peter y yo siempre seré Wendy. Lo siento, me equivoqué de nombre.
- ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado?
- Nada. Es sólo que me he dado cuenta de que el protagonista era Peter, el que no quería crecer; Wendy se ilusionó, dejó que le llevara a sitios mágicos, se enamoró de un niño que nunca querría ser su hombre, que nunca querría crecer a su lado. Wendy intentó demostrarle que él también podía ser un niño normal, intentó mostrar la parte positiva de vivir en el mundo real, de tener una familia y vivir junto a otra persona las distintas etapas de la vida. Intentó que abandonara Neverland, probablemente sintiéndose culpable por ello, por intentar que Peter abandonara su esencia y preocupada de que lo que ella podía ofrecerle en el mundo exterior no fuera lo que hiciera feliz al niño. ¿Pero de que otra forma podía verle? Ambos sabían que algún día ella tendría que regresar. ¿Qué pasaría entonces? ¿Podrían vivir el uno sin el otro? ¿Podría Wendy renunciar a su felicidad por la de Peter? ¿Y cómo estar segura de que Neverland era lo que realmente el niño quería? Wendy solo tuvo una opción; la correcta: volver al sitio al que pertenecía, llevándose consigo los maravillosos recuerdos de los momentos compartidos. Y dejar que Peter decidiera su destino, sus destinos, ya que el de ella dependía también de dicha decisión.

Mi discurso, por un segundo, me hizo creer en los cuentos de hadas otra vez; el silencio me devolvió a la realidad.
- Ambas sabemos el final de la historia – añadí – Y por ello, yo era Wendy y tú Peter Pan. Pero me he ido por las ramas y me he olvidado de lo verdaderamente importante, de algo que nos distingue completamente de ellos.
- ¿El qué?
- Tú no confías en mí.
De fondo, sonaba Back to december de Taylor Swift, expresando a la perfección lo que yo quería decir.

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